[ 20-12-2010 ]

Lugar ideal para el deporte y el esparcimiento, el Lago de Carucedo ,
formado por las aguas utilizadas para sacar y lavar el oro, es un
vestigio más que se conserva de la actividad minera del imperio
romano. Desde la carretera general se aprecia toda la extensión del
lago, con cuatro kilómetros de perímetro y treinta metros de profundidad

El lago es un criadero de anguilas y patos silvestres. Se dice que era
la reserva piscícola de los monjes de Carracedo, que no comían carne
porque estaba demasiado pegada a la tierra. Como todo lago leonés está lleno de leyendas

Una de ellas relata que fue formado por la abundancia de lágrimas de
la Ondina Carissia, tan enamorada del general romano Tito Carissio;
el que conquistó Lancia y dominó todo El Bierzo, tomando Castro
Bérgidum, un altozano que hay cerca de Cacabelos. Pues la Ondina
Carissia, que allí vivía en la legendaria ciudad de Lucerna, se
enamoró perdidamente del guapo general latino. Pero el romano, dado
que la ninfa era astur, raza y pueblo que los romanos tenían que
dominar, la burló y la despreció. El amor no tiene razas ni fronteras;
la ninfa sintió tal dolor que estuvo muchos años llorando, y tantas
lágrimas derramó que se fue formando el mítico lago e inundando la
legendaria ciudad de Lucerna. Así se llenó la hoya con agua
cristalina, donde el sol refleja sus rayos en una tonalidad azulada, enmarcada entre las
espadañas y las juncias.

Dice la leyenda que todos los años al amanecer del día de San Juan,
cuando se abre el alba y el sol dora las aguas, se vislumbra al fondo
el reflejo de la ciudad de Lucerna. En esa noche serena, sala la
Ondina Carissia del lago de Carucedo a buscar un guapo mozo que la
requiebre de amores. Pero como es tan grande el lago es difícil dar
con ella. Alguna vez se ha encontrado en la mañana luminosa el peine
de cuerno con alguna hebra de sol entre sus púas, que la ninfa se dejó
olvidado en la orilla. Siempre hay algún visitante del lago de
Carucedo que románticamente se acerca a la orilla y da un beso a sus
aguas, para que el lago se lleve el testimonio afectivo del galán que
siente la leyenda; y alguno cree percibir en las aguas azuladas algo
así como un perfume de rosas silvestres.



ETIQUETAS: las medulas, el Bierzo, leyendas, naturaleza, turismo rural